martes, febrero 24, 2015

Mi historia

A finales de 2012 Santo y yo decidimos que queríamos tener un hijo. En realidad estaba decidido desde el principio, pero lo que hicimos fue ponernos manos a la obra. Ya teníamos una edad y habíamos disfrutado la vida por separado y juntos.
En realidad fue llegar y besar el santo, al segundo intento me quedé embarazada. Alegría, miedo, dónde nos metíamos, pero con unas ganas locas de que pasaran esas malditas 40 semanas. Llamar al ginecólogo, darte cita para la semana 8. Apuntarlo en el calendario, con todas las semanas, para saber siempre por donde iba. Entrar a consultar cada día webs donde explicaban lo que ocurría semana a semana, y todo lo que muchas como yo habrán hecho. Y un martes ver que manchas un poco, muy sutil, marrón. Llamar a la consulta y escuchar que puede ser normal y que si aumenta vaya a urgencias, pero que no me preocupe. Pasar los días, seguir manchando sutilmente y un viernes ver que aquello no era normal. Dolor abdominal, en coche a urgencias, ecografía y confirmación que el embrión había dejado de crecer. Hospitalización para legrado al día siguiente si durante la noche no lo expulsaba y tener la suerte de expulsarlo de forma natural a la mañana siguiente. Medicación para contraer el útero y analgésicos. Al lunes siguiente visita al ginecólogo, al fin y al cabo ya teníamos hora por la semana 8, así que...
Estadísticamente es normal, bla bla bla, en el primer embarazo, a muchas les pasa, bla, bla bla, esperad un mes y empezáis a tomar el ácido fólico, bla bla bla, lo cual es cierto porque me enteré e un montón de gente que les había pasado. Febrero 2013.
Segundo intento, segundo mes y embarazada de nuevo. Más alegría, más miedo y menos tiempo para asimilarlo. Otra vez viernes. Manchado, dolor, urgencias, misma enfermera, mismo diagnóstico. Semana 5 y se había parado todo. Vete para casa y lo expulsarás. Al lunes siguiente nos presentamos en el ginecólogo, ecografía, ya no hay nada. Empezaremos las pruebas. Junio 2013.
Primera prueba, ok.
Segunda prueba, ok.
Tercera prueba, ok.
...
Última prueba, uy, parece que tienes mutación del gen MTHFR y en homocigosis. Puede ser causa de aborto. Bueeeeno, una causa. Tratamiento. Aspirina 100, femibion y heparina de bajo peso molecular. ¿Quéeee? ¿Que me curo con aspirinas?
Estamos en verano, dejamos pasar un tiempo para relajarnos y prepararnos.
Tercer intento. Problemas ajenos a nuestro problema nos complican más la vida. Esta vez el embarazo se está haciendo esperar más de lo normal, pero está dentro de lo admisible. Quinto mes y diana. Semana 5, empezamos los pinchazos. Morados, llantos, ecografías, todo bien, susto, urgencias, no es nada, todo bien. Ecografías semanales, semana 7, vemos el latido del corazón, todo ok. No quiero veros hasta la semana 9. Dejar de sentir el pecho hinchado, manchado, médico, no hay corazón. Se paró. ¿Por qué? Hemos hecho todo bien.
Legrado 1. Análisis cromosómico. Todo ok. Más manchado, hemorragias, restos de placenta. Legrado 2. Junio 2014.
Os mando al especialista en RA.
La privada. Pruebas sólo a mi santo.
La pública. Pruebas sólo a mí. Pero háztelas por el seguro que irás más rápido. Olé tú.
Ambas. El tratamiento que te dieron era insuficiente. Las dosis de heparina deben ser de 40 y no 20 y no hay que dejar la aspirina. Mejor no darle vueltas a este asunto.
Pues esta vez las de mi santo no están tan bien (no me extraña con todo lo que ha pasado). Y las mías, no son perfectas pero están bien.
La privada, pasamos a IMSI.
La pública, intento de forma natural. Nosotros: "Pero es que en esta prueba dice que los espermatozoides de mi santo están pa'llá". La pública: "En este centro privado siempre salen mal las pruebas. Y en la del año pasado salen bien". Nosostros "¿Y no valdría la pena repetirla para confirmar cómo está ahora?". La pública: "Vale".
Repetimos prueba por cuenta propia. Vuelta a la pública. La pública: "Con estos resultados aconsejo FIV. ¿Qué edad tienes?" Nosostros: "Casi 40". La pública: "Pues ves a la privada". Nosotros: "¿Alguna recomendación?". La pública: "XXXXX. Pero ven dentro de 2 meses". Nosotros: “¿Pa qué?”. Pero allí estaremos.
La nueva pública, ya llevo todas las pruebas, no puede faltar nada. Pues sí, nueva prueba. Antimulleriana. Por lo menos es decente. Un aprobado que para mi edad no está mal. Pues IMSI y diagnóstico genético preimplantacional. Ea, por si no me querían sacar dinero los otros pues estos más. Pero si puedo cubrir más frentes pues mejor. Pero antes, ves a hacer acupuntura que te veo tensa. Pues nada, a esperar un mes a ver si me relajo a base de agujas.
Y lo único que puedo pensar es que si hubiera tenido la dosis correcta de heparina y aspirina, tal vez, sólo tal vez, en Enero de este año hubiera nacido mi hijo. Era niño.

Estafados. Además de burros, apaleados.

Así me siento después de tanto periplo por médicos. Sin ninguno sabiendo nada. La sanidad pública menospreciando a la privada porque sólo quieren sacar los cuartos y cuando ven que tampoco tienen la solución te mandan a la privada de nuevo. Y de allí al curandero para que me preparen cuerpo y espíritu para el proceso de ICSI.
Fui con la mente abierta, la acupuntura es respetada y realmente creía que sería buena para mí, pero después de dos sesiones, de estar peor por la sensación de pérdida de tiempo, no puedo dejar de pensar que se aprovechan de nosotros y que nos están tomando el pelo. ¿Que le doy muchas vueltas a la cabeza y tengo que relajarme? Pues no, no pienso dejar de dar vueltas a la cabeza, eso nos hace humanos, ser conscientes de lo que nos ocurre. Y sí, relajarme, pero no a través de cuentos chinos, sino de ver que las cosas toman un rumbo, van encaminadas, aunque no sabemos a dónde nos llevarán.

O puede que simplemente la acupuntura no funcione conmigo.

miércoles, febrero 18, 2015

Os echo de menos

A los tres. Han sido dos años llenos de ilusión, esperanza, incertidumbre, dolor, rabia, soledad, pérdida. Finalmente he llegado a un estado de serenidad para seguir intentándolo con esperanza y realismo, pero os sigo echando de menos a los tres. Cada día pienso en vosotros con pena pero ya sin el vacío que en un principio sentía. Y quiero seguir recordándoos el resto de mi vida. Es lo único que tengo de vosotros.
Y espero que me acompañéis en este largo proceso que desconozco cómo terminará pero que no quiero que me haga olvidar todas las cosas buenas que tengo a mi alrededor.

Gracias a mi amigo, amante y marido, vuestro padre, por ir recogiendo mis pedazos y volviéndolos a juntar.

martes, julio 13, 2004

Quiero

Quiero tener un sueño,
quiero pintar un libro,
quiero plantar un cuadro,
quiero escribir un árbol.
Y quiero subir al fondo del mar.
Quiero volar muy bajo
y quiero ganar un premio.