A los tres. Han sido dos años llenos de
ilusión, esperanza, incertidumbre, dolor, rabia, soledad, pérdida. Finalmente
he llegado a un estado de serenidad para seguir intentándolo con esperanza y
realismo, pero os sigo echando de menos a los tres. Cada día pienso en vosotros
con pena pero ya sin el vacío que en un principio sentía. Y quiero seguir
recordándoos el resto de mi vida.
Es lo único que tengo de vosotros.
Y espero que me acompañéis en este largo
proceso que desconozco cómo terminará pero que no quiero que me haga olvidar
todas las cosas buenas que tengo a mi alrededor.
Gracias a mi amigo, amante y
marido, vuestro padre, por ir recogiendo mis pedazos y volviéndolos a juntar.
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